El pasado 7 de octubre, Matical participó en una sesión formativa dirigida a estudiantes de máster del ámbito de la biología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), con el objetivo de acercarles las claves para transformar una idea científica en un proyecto de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) estructurado, coherente y evaluable.
La conferencia, impartida por Alba Fernández Valle, especialista en innovación e I+D+i de Matical, ofreció una perspectiva práctica sobre el diseño de proyectos científicos y los principales aspectos que deben tenerse en cuenta para construir propuestas sólidas.
De una idea científica a un proyecto de I+D+i
Toda investigación comienza con una inquietud, una pregunta o la identificación de una necesidad. Sin embargo, convertir esa primera idea en un proyecto de I+D+i requiere un proceso de análisis, planificación y definición técnica que permita justificar su relevancia y viabilidad.
Este fue el punto de partida de la conferencia celebrada el 7 de octubre en la Universidad Complutense de Madrid, en la que Matical compartió con los estudiantes una visión práctica sobre las distintas etapas que intervienen en la construcción de un proyecto científico.
Durante la sesión se abordó la importancia de identificar correctamente el problema de investigación, analizar el estado del arte y detectar las oportunidades de avance científico o tecnológico que pueden justificar el desarrollo de una nueva propuesta.
Uno de los mensajes centrales fue que una idea novedosa no constituye, por sí sola, un proyecto de investigación. Para ello, es necesario demostrar qué conocimiento existe, qué limitaciones permanecen sin resolver y qué contribución diferencial pretende realizarse.
La coherencia como elemento fundamental
A lo largo de la conferencia se profundizó en los principales componentes que permiten estructurar una propuesta de I+D+i: la formulación de hipótesis, la definición de objetivos, el diseño metodológico, la planificación de actividades y la identificación de resultados esperados.
Estos elementos no deben entenderse como apartados independientes, sino como piezas de una misma estructura que deben mantener una relación lógica entre sí.
En este sentido, se destacó que la calidad de un proyecto no depende únicamente de la relevancia de su temática, sino también de su capacidad para responder de forma clara a preguntas fundamentales: qué se pretende investigar, por qué es necesario hacerlo, cómo se desarrollará el trabajo y qué resultados se espera obtener.
La sesión también abordó la importancia de dimensionar adecuadamente los recursos humanos, materiales y económicos, así como de establecer una planificación realista y contemplar la difusión de los resultados científicos.
Aprender a pensar como un evaluador
Uno de los bloques centrales de la jornada consistió en plantear a los estudiantes un cambio de perspectiva: dejar de pensar únicamente como investigadores y comenzar a analizar los proyectos desde el punto de vista de quienes deben evaluarlos.
A través de este enfoque, se reflexionó sobre algunos de los aspectos que pueden determinar la solidez de una propuesta: la claridad del problema científico, la justificación de su novedad, la coherencia entre objetivos y metodología, la viabilidad del plan de trabajo y la relevancia de los resultados previstos.
Asimismo, se analizaron errores frecuentes en la preparación de proyectos, como la formulación de objetivos excesivamente amplios, la ausencia de una justificación científica suficiente o la falta de correspondencia entre las actividades previstas y los resultados esperados.
El objetivo fue trasladar a los estudiantes una idea esencial: un proyecto debe ser comprensible, estar técnicamente justificado y permitir que un tercero valore su calidad y viabilidad.
Acercando la gestión de la innovación al ámbito universitario
La jornada permitió también poner en valor el papel de la gestión de la I+D+i como disciplina que conecta el conocimiento científico con la planificación estratégica, la financiación y el desarrollo de proyectos.
Aunque la actividad investigadora y la gestión de la innovación responden a funciones diferentes, ambas resultan complementarias para transformar el conocimiento en iniciativas capaces de generar resultados y aportar valor.
Desde Matical consideramos fundamental acercar esta perspectiva a quienes comienzan su trayectoria investigadora, favoreciendo una comprensión más amplia de los procesos que intervienen en el desarrollo de proyectos científicos y tecnológicos.
La investigación comienza con una pregunta, pero un proyecto sólido se construye a partir de las decisiones que permiten responderla.
Con iniciativas como esta, Matical continúa apostando por la divulgación del conocimiento y la conexión entre el entorno universitario y la gestión profesional de la I+D+i.






